Hola a todos. De vuelta de un puente-no-puente, pues yo he trabajado pero mis padres no y entonces han considerado bien venir a verme a Madrid.Vuelvo a las páginas descuidadas de mi blog. ¡Perdonen! Voy a intentar reconquistar vuestros estómagos con una receta muy primaveral y de pinta bastante patriótica, como me hizo notar mi amiga de piso, ya que recuerda el patrio tricolore (verde blanco y rojo). Os juro que, comida a parte, soy la última persona que soltaría un discurso patriótico, entonces dejemos los temas nacionalistas, que aquí no pintan nada. Una receta sencilla, rápida y fresca. (Ya comprobada por la exquisita confianza de Manolo, Diablillo y la luchadora porla libertad de prensa)
INGREDIENTES
Linguine (sigue válida la misma recomendación de siempre: las marcas italianas son vuestro valioso aliado para un resultado final que proporcione gozo a vuestro paladar hambriento yseguridad a vuestra auto confianza en la cocina). Calculad una dosis media de 100 gramos por persona. 80 gramos si os empieza a preocupar la prueba bikini para el verano.
Pomodorini, es decir tomatitos cherry (creo que son la pieza fuerte de la nevera en esta estación. Igual que la camiseta de algodón negro es la pieza básica de cualquier guardarropa. Son ricos, medianamente económicos y se cocinan fácilmente. En fin, pegan con todo. Una pasta aliñada con este prodigio de la naturaleza o de la manipulación genética – según dónde los conseguís – siempre quedará buena y fresca. Abajo os cuento cómo los cocina mi madre)
Espárragos de los verdes (para 4 personas yo puse 17 espárragos, y me parecieron bastante)
Una pizca de azúcar (mejor si de caña, pero no seré tan estricta como para no tolerar el azúcar blanco)
Sal
Aceite de oliva extra
Poquísima mantequilla
Una cabeza de ajo
Pimienta negra en granos para moler (en polvo casi no sabe a nada, así que merece la pena invertir en un molino de madera que se pueda recargar de granos de pimienta – en el rastro valen unos diez euros. Vuestra comida ganará un punto muy casero y autentico. Seguro que al dar el toque final al producto de vuestros esfuerzos, moliendo la pimienta encima del plato humeante, os saldrá una sonrisita tonta de satisfacción: “Que bueno soy, je je”. Estos aspectos auto-peloteros, finamente psicológicos, resultan muy importantes a la hora de ponerse a cocinar. Si confiáis en vosotros mismos, lo podréis todo. ¡Dejémonos de frases como: “Pero yo no puedo, soy tan torpe…!”. Todo el mundo puede aprender. Ay, ¡qué incurable optimista soy!)
Bueno si tenéis todos los ingredientes, podemos empezar.
PREPARACIÓN
Primer paso de siempre: poned a hervir una olla con abundante agua. ojo: sólo agua. Tapadla.
Lavad tomatitos y espárragos.
Cortad los tomatitos (de aquí en adelante: “tmt”, si no me resulta demasiado largo y me da pereza) a mitad. Disponed los tmt con la mitad cortada hacia abajo y la joroba hacia arriba en una sartén antiadherente. El fuego debe ser bajísimo. Salpicad con una cucharita de aceite virgen extra y poned también una cabeza de ajo y una nuez de mantequilla. Aliñad con un puñaditode sal y una pizca de azúcar (es lo que le quita el ácidoa los tmt).
Paraos un instante en admirar qué graciosos resultan los tmt así puestos, todos juntitos y redondos. ¡Tan perfectos!
Bueno, tras la contemplación, a trabajar otra vez. Hay que cortar los espárragos.
Cortad la parte final del tallo, la más blancucha y dura. Dejad enteras las puntas y cortad a julienne (es decir, en tiritas) el resto del tallo. Añadid a los tmt en la sartén. Bien, ánimo.
Mientras tanto, el agua estará hirviendo. Levantad la tapa de la olla (con la tapa puesta, hierve más de prisa, por obvias cuestiones de termodinámica) y averiguad: si hierve echad un puñado de sal. De lo contrario, esperad un poco.
Cuando el agua esté saladae hirviendo (hervir significa HERVIR, con burbujitas, no casi a punto de hervir) es el momento de la pasta. Echad las linguine.
Cuidado que no se pasen. Cuando estén listas escurridlas.
En seguida, echad las linguine en la sartén (tiene que ser bastante ancha como para que quepa todo cómodamente), manteniendo el fuego prendido y bastante alto (fuerte). Añadid un hilo de aceite de oliva virgen extra, moled un poco de pimienta y mezclad con cuidado.
Es decir: sin romper las linguine y esparciendo bien el aliño de tmt y espárragos. Le linguine tienen que chupar la salsita y su sabor.
Bastan unos dos minutos. Ya está. ¡Servid y comed todos!
EVITANDA
Ah, otra barbaridad que me he dado cuenta hacéis los españoles con la pasta (¡pobre pasta!): a veces la ponéis en el plato y esperáis diez minutos antes de empezar a comerla…o incluso la ponéis en un tupper y la lleváis al trabajo. ¡Muy mal! La pasta hay que comerla humeante y caliente. Por lo menos la mayoría de las veces (ya hablaremos de la Pasta fredda para el calor del verano en la época del global warming).
Pero lo peor de lo peor, la mortificación más definitiva que la pasta pueda sufrir, es cuando, todos alegres, la disponéis en un plato juntita a otras cosas. Otras cosas que suelen ser un huevo estrellado con patatas fritas y chorizo o una ensalada de lechuga, cebolla fresca y garbanzos. Por favor: no me hagáis eso. Cada cosa en su momento. La pasta se merece un plato entero sólo para ella. Lo demás se come antes o después. Jamás de los jamases al mismo tiempo.